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lunes, 6 de junio de 2016

HOLA PEÑA

Y finalmente tuve tiempo de volver a escribir. Temas muchos, de todo tipo. Pero como ya he dicho en anteriores entradas, uno escribe en el trabajo lo que toca y motiva y en sus espacios privados (y aún así públicos) lo que le gusta y lo que quiere. Y creo que está claro lo apasionado y centrado que estoy en el tema del ejercicio, entrenamiento, acondicionamiento físico y demás. Por esto dedico mi nueva entrada al tema. Vale la pena aclarar que no soy nadie en el tema, sólo una persona con la determinación necesaria para aprender, leer, consultar, utilizar lo aprendido, implementar a mi quehacer diario lo leído y llevar a la práctica lo consultado respecto al tema en mención. 

Quizás por el hecho de haber aprendido a ordenarle a mi cuerpo qué hacer y saber como gestionar mi metabolismo, y por lo importante que resulta para nosotros los seres humanos el ejemplo, como manifestación de experiencia acumulada en un tema en particular, cada vez los saludos que recibo se han ido focalizando. Esto no es nuevo y creo que es normal: en época de parciales los saludos suelen ser sospechosos (siempre algún estudiante termina siendo familiar lejano, muy lejano o lejanísimo de un amigo o conocido), en época de finales los saludos se hacen más sospechosos aún ("profe, me matan en casa si pierdo la materia", "profe ayúdeme a ganarme la beca", "profe si pierdo mis padres no me pagarán los estudios", "profe mi familia depende de mi", y demás), cuando una amiga finaliza su relación de pareja sus saludos tienden a ser sospechosos también (amiga, te figuró el helado llorando sola en casa), para época de carnavales los saludos de tus amigos que viven fuera de Barranquilla tienden a ser sospechosos también (la gente empieza a creer que tu casa es un hotel), los saludos de tus amigos que viven fuera de Santa Marta para semana santa o vacaciones de mitad de año son suuuuper sospechosos (creen que uno es agente de viajes o algún tipo de operador turístico). Total, que uno llega a dos conclusiones: dudar de los amigos por aprovechados ("amigos, no hay amigos" manifestó Aristóteles) y entender que los saludos se focalizan.

En mi caso, y de un tiempo para acá, los saludos van a lo mismo: "hola peña, quiero preguntarte algo. Quiero empezar a entrenar y quiero que me ayudes". Lo que percibo regularmente es una doble imagen: por un lado, una persona que por cualquier razón (ruptura sentimental y frustración con la propia imagen el 90% de los casos) quiere hacer algo respecto a su físico. Por el otro, una persona que no sabe lo qué quiere ni tiene idea de qué hacer y lo único que tiene como referencia es lo que ve en páginas o cuentas de personas que presumen de ser autoridades en el tema pero que son un cero a la izquierda pues no compiten o nunca han ganado un título sobre el particular. Estas personas son, así, fácilmente manipulables por los embaucadores, figuras del ejercicio SÓLO en redes sociales y vendedores de productos, entre otros.

Así que escribo esto para adelantarme a alguno que otro saludo, no por ser grosero, sino más bien para adelantar parte de nuestra conversación pues hablar del tema me gusta mucho, sobre todo cuando una persona tiene voluntad de trabajar y el coraje para esforzarse al máximo. Si eres uno de esos, tienes mi admiración. Sino, pues por favor evita los siguientes errores, que trataré de sintetizar al máximo.

Error #1: Desconocer lo que entrenar implica
Básicamente se trata de el error más común. Entrenar y hacer que tu cuerpo reaccione implica no solamente buenas rutinas y un buen gimnasio. La clave radica en 3 cosas en realidad: entrenar bien, comer mejor y dormir aún mucho mejor. Además implica algunos sacrificios, muchos y permanentes ajustes en varios aspectos de tu vida, pero sobre todo tener un plan todo el tiempo acerca de tus metas y objetivos.

Error #2: ¿Qué quieres?
Eso suelo preguntar siempre cuando hablo del tema con alguien. La respuesta es flexionar el brazo y decir "músculo" (hombres) o mirarse la barriga y decir "tonificar y definir" (mujeres). Amigo mío, le cuento que el músculo crece en todo el cuerpo. Debes entrenar todo el cuerpo, no puedes descuidar una sola área porque los resultados son nefastos. O no han visto a esos entrenadores personales que te exigen más y más pero que lucen así .... 





Amiga mía, si no construye músculo donde tiene grasa cómo espera tonificar. o Dígame, sin músculo qué va a definir?


Error #3: Las rutinas, no tan buenas en realidad
No significa esto que no es importante tener buenas rutinas, significa que una buena rutina, como rutina que es, aburrirá y tu cuerpo se acostumbrará. Si, por ejemplo, los lunes entrenas pecho y empiezas la rutina con press de banca plana en 40 kilos, después de un tiempo tu cuerpo ya sabe lo que viene. Si después haces flyes con mancuernas, pues tu cuerpo ya sabe. Esto es un problema si quieres definir o aumentar masa muscular. Por eso es importante elegir unos ejercicio base y rotar en cada entrenamiento los restantes, así como también el peso utilizado.

Error #4: Alimentación
Entrenar bien sólo es eficiente si comes bien. Pero no es comer bien de cortar harinas, grasas y azúcares solamente. En realidad estos tres hacen parte de los macro nutrientes que debes consumir. Es comer bien de saber cuantas calorías debes consumir al día y cuáles deben ser las fuentes de nutrientes que necesitas. Desde proteínas (claras de huevo, pechuga de pollo y pavo, carne magra, cerdo magro, pescado magro), carbohidratos (arroz, pastas, batata, papa, avena, crema de arroz, crema de trigo), frutas y vegetales (fresas, manzanas, brocoli, espárragos, espinaca) y grasas (aguacate, frutos secos, aceite de coco). Traza tu meta de calorías y usa inteligentemente las opciones que tengas. Comer bien implica un presupuesto elevado, pero se pude comer adecuadamente con un presupuesto menos holgado.

Error #4: Suplementación
Leía hace dos meses, se me escapa la fuente, que los suplementos de proteína han desplazado de la canasta familiar al alcohol. Es bueno por un lado, pero malo por el otro. La gente cada vez se preocupa más por su nutrición, pero malo porque lo hacen sin consultar a expertos o comprando lo más económico. Empecemos por decir que nada reemplaza los nutrientes que tomas de los alimentos, pero cuando entrenas con cierto nivel de exigencia necesitas ayudar a tu organismo a recuperarse para crecer. 


Las recomendaciones son básicas: compra productos de buenos laboratorios (yo sólo uso muscletech), no tienes que comprar mil cosas, no le hagas caso al vendedor, revisa bien lo que estás comprando, compra lo básico (yo recomendaría sólo Whey y Bcaas) y, repito, consulta a un experto en el tema.

Error #5; Píldoras mágicas o ¿cómo me quito esta grasa de encima?
No hay píldoras mágicas para esto, pero si hay ciertos productos que ayudan. Sin embargo, por lo que he aprendido, sacar esa grasa de tu cuerpo que hace que te veas en el espejo con pavor, o que no te permite usar con libertad ese vestido de baño en la playa, requiere 3 cosas: algo que despegue la grasa de tu cuerpo (semillas de café verde, cla, entre otras), algo que queme la grasa despegada (l carnitina) y algo que blinde tu cuerpo para que no se te pegue toda esa grasa de nuevo (café o té verde).

Error #6: Ya estoy listo para entrenar, ya compré la ropa
Cuando me dicen esto, algo se me retuerce por dentro. Si, obvio que uno quiere verse bien siempre, es natural preocuparse por la imagen propia, pero pregúntate algo: vas a entrenar o a desfilar? Si la primera preocupación de entrenar es la ropa antes que cualquier cosa, algo está mal en ti. Bueno y algo está mal en ti también si vas a entrenar con la ropa vieja que ya no usas y los zapatos que ibas a botar pero que sirven para ir al gym. 

Error #7: pre entrenos?
Mucha gente se pregunta que tomar y comer antes de entrenar y sobre todo, escucha uno el "me recomendaron tal preentrenamiento". En lo personal tengo claro que antes de entrenar debes colocarle combustible a tu cuerpo, así que yo como pan blanco o crema de arroz´. A veces tomo café. No recomiendo los preentrenamientos, pues es como tomarse un redbull para no quedarse dormido. e vez de eso, mi secreto y recomendación para entrenar enfocado (que es lo que ofrecen esos productos) es buena música. No la música fastidiosa del gym, lleva tus propios audifonos y arma tu playlist. Es muy estimulante que cuando sientas que desfalleces suene tu canción preferida.

Error #8: post entrenos
Al terminar de entrenar como dulce (bocadillo) y el batido de whey. Pero la clave es no dejar pasar más de 40 minutos entre que finalizas el entrenamiento y comer. Por eso es clave elegir el horario de entrenamiento, para no cometer este error que es un gran obstáculo.

Error #9: espejito espejito
Es estimulante estar en el gym, levantando pesas y viéndote en el espejo mientras lo haces. Pero es un problema porque quizás por verte bien haciéndolo no te des cuenta de que tu técnica no es buena o no realizas adecuadamente el movimiento. En vez de ver tu músculo trabajando, siéntelo. 




Si haces curl de biceps, agarra esa barra como si fuera tu última esperanza de vida, cierra los ojos y siente la contracción del bicep. Esa es señal de que el trabajo se está haciendo bien. 

Error #10: cuestión de actitud
He visto personas que entran al gimnasio y en cuanto hacen la primera repetición de la serie inicial ya tienen cara de que se van a morir. Esa no es la actitud. Al gimnasio se va con la convicción de que vas a desarrollar tu aspecto físico (algo que desde los griegos está claro), de que te vas a empujar al límite simplemente para hallar nuevos límites y volverlos a superar, de que vas buscando ser una mejor persona de lo que ya eres. Pero si en el primer ejercicio ya te estás rindiendo, no pierdas tu tiempo ni tu dinero. 

No son todos, pero superados estos 10 errores estarás en buen camino para esa transformación de tu cuerpo que tanto deseas. De paso, si quieres que hablemos sobre el tema, nos ahorraremos unos 30 minutos iniciales si ya has leído esto, y ahorrarse tiempo en estos días es una de las metas de mi vida. Ánimo y muchos éxitos en tu entrenamiento, al menos yo te admiro. 

jueves, 11 de diciembre de 2014

Tu cuerpo SI es una máquina

Anotaba Descartes (maldito filósofo en mí) “Asumo que el cuerpo humano es una estatua, una máquina terrestre formada intencionalmente por Dios (...)”, y tenía razón. No se si respecto a que fuimos formados intencionalmente por dios, pero respecto a que somos una máquina estaba en lo cierto el francesito.

Esta entrada girará en torno a la idea de que nuestro cuerpo responde a lo que sea que queramos de él. Me refiero no a que si quisiéramos volar podríamos hacerlo pues nuestro cuerpo nos lo permitiría (la naturaleza y la evolución hallarían la forma), sino que me refiero en particular al tema del peso corporal.




Digamos que nunca fui un afiebrado del gimnasio ni mucho menos de cuidar los alimentos que consumía. Respecto a lo primero iba al gimnasio en época de vacaciones y alguna que otra vez me preocupaba por realizar ejercicio cardiovascular. Respecto a lo segundo, pues comía de todo y comía (ahora que lo veo en retrospectiva) muy mal, MUY MUY MAL. Grasas, azúcares, harinas, fritos y más fritos. comida chatarra y comidas rápidas eran el pan de cada día.

Hace cosa de cuatro años fui diagnosticado y operado de hernia inguinal y como producto de la operación se me prohibió realizar esfuerzos físicos por al menos un año. Pues en ese año me subí de peso y para diciembre de 2012 estaba en 91 kilogramos de peso. Ese año fui al médico por dolores que persistían en la zona de la hernia operada y de paso me mandaron con la nutricionista. Me dijo que tenía sobrepeso y me recomendó asistir al club de la obesidad. Esa fue la llamada de atención!!! Tócale el orgullo a un hombre y tendrás su atención, así que el 2 de enero del 2013 me puse manos a la obra.

Lo recomendado por la nutricionista, y que me ayudó bastante, fue:
1. Comer sin líquidos (jugo, agua, etc).
2. Masticar bien, en promedio comer debería tomarme de 15 a 20 minutos.
3. Cero azúcares.
4. No combinar carbohidratos con proteínas. Es decir, no podía comer carne y arroz, o pastas con pollo. En vez de eso comía arroz con granos, granos con carne pero nunca arroz y carne en una misma comida.

Pues la dieta me costó mucho, sobre todo porque me eliminó cualquier cantidad de comidas, aunque los sábados por la noche me permitía pecar. Salieron de mis platos fritos, grasas, azúcares, algunos lácteos y en vez de eso todo lo que dijera light o cosas vegetarianas entraron a mi menú. Pero la comida no era la única causante de mi sobrepeso, así que ese mismo 2 de enero, mientras algunos disfrutaban aún del fin de año, empecé en el gimnasio. Y fue justo ahí que confirmé el título de ésta entrada: empecé a tratar mi cuerpo como la máquina que es. Al principio 20 minutos en la elíptica se me hacían eternos, luego pasé a 30 minutos allí y de premio 10 en la bicicleta estática. En esas seguí hasta completar en cosa de un mes 40 minutos en elíptica y media hora en la bici estática. Para febrero ya había bajado algo más de 4 kilos y le tomé el gusto al asunto, pues mi cuerpo hacía lo que yo quería.

Continué todo el año 2013 bajando hasta llegar en diciembre de 2013 a 76 kilos. Con esfuerzo, sólo ejercicio cardiovascular, cuidando la alimentación y siguiendo lo que me recomendó la nutricionista logré lo que muchos COBARDES realizan con cirugía y procedimientos: bajar de peso al ritmo que yo quise. Si no eres capaz de disciplinarte para bajar de peso con esfuerzo, eres un COBARDE. No hay cosa que deteste más que escuchar a los que me han visto disminuir de peso preguntarme si fue con operación. Incluso, no me veía teniendo por pareja a alguien que pensaba operarse en vez de esforzarse.

Y pues tocó acostumbrarse a las preguntas de siempre: ¿eres tú? ¿qué te hiciste?. También tocó acostumbrarse a los comentarios habituales: antes estabas mejor, no entiendo porqué bajaste de peso, te ves demasiado flaco, se te fueron hasta las piernas. Increíblemente esas mismas personas que critican ese tipo de cosas, viven un calvario interno con su peso corporal más no tienen tu misma disciplina. Así que no dejes que te bajen el ánimo con ese tipo de comentarios, eso sólo significa que lo estás haciendo bien. Mejor dicho, lo estás haciendo mejor que ellos.

A lo largo de este 2014 cambié el entrenamiento pues decidí (partiendo del hecho de que, como he dicho antes, tu cuerpo es una máquina que responde a lo que tú le pidas) incrementar masa muscular. Empecé a consumir whey protein, probé varias y opté por las de muscletech. Primero la Platinum Iso Whey y luego opté por la que uso hasta el día de hoy Nitrotech. Fui probando distintas rutinas y empecé a leer mucho al respecto y a informarme, factor clave en realidad. En esto último ha sido clave leer mensualmente la revista Mens Health en Español. Empecé a creer que tenía un metabolismo afortunado, pues comía, tomaba cerveza y entrenabad sin subir de peso. Incluso creo que logré bajar así un kilo más hasta quedar en 75. Pero de 76 nunca subía, por más que me esforzaba un poco más que antes. Sólo veía un problema, a mayor esfuerzo mayor hambre, máquina al fin y al cabo. El apetito se me salió de las manos y la dieta peligraba. Leí y escuché de las proteínas de lenta absorción, así que compré una de muscletech llamada Phase 8, pues ya el hambre me despertaba en la noche y nada cambiaba. Al hablar con el proveedor de productos me dijo que mi problema era de alimentación. Hacía rutina para incrementar masa muscular pero comía como si estuviese en dieta. La solución, comer más.

Dígale a una persona que tenía sobrepeso y que adelgazó, que debe comer más y mire como lo mete en un problema. Obviamente uno queda con aquel temor de volver a subir de peso, así que una vez más estaba en el punto cero. Estuve subido y bajé, ahora estaba abajo y quería subir sin engordar. Pues una vez más tocaba variarle el plan a la máquina. Manos a la obra y el 25 de octubre lo primero que hice fue cambiar los ejercicios, pues algunas técnicas de definición muscular (casi todas relacionadas con crossfit) no sirven para nada. Hoy entiendo la bromas en los gimnasios para con la gente que hace crossfit, es perder el tiempo si quieres masa muscular.





Lo siguiente era comprender que para ganar masa muscular la rutina es: entrenar, comer y dormir. Comer mucho en realidad, comer bien y sin complejos ni temores. Así que incluí a los ya tradicionales huevos, atún y filetes de carne, mucha pasta, mucha batata, más vegetales, salmón y pavo. En un día de entrenamiento mi comida va más o menos así:

+ Entreno en ayunas a las cinco am (gracias a las vacaciones).
+ Proteína apenas llego a casa.
+ Desayuno: tres huevos con salchicha de pavo y Nestum o Avena en leche de soja.
+ Merienda: frutas o frutos secos.
+ Almuerzo: spaghetti con atún.
+ Merienda: batido de nestum o ensure con bluberries o fresas o ambas.
+ Cena: salmón con arroz y medio aguacate.
+ Merienda: sandwich de jamón de pavo.
+ Antes de dormir: batido de caseína

Mes y medio después mi cuerpo ha vuelto a cambiar y se observan los resultados, además ya estoy en 80 kilogramos de peso corporal. Así que subí justo como me lo he propuesto, sin errores. Y precisamente de esto va esta entrada en el blog: el sobrepeso, la bajada de peso y la nueva subida han sido por tratar a mi cuerpo como la máquina que es. La descuidé y me subí de peso, la cuidé y bajé de peso, ahora le ordené subir con unas condiciones y ahí va. No necesitas operarte, no necesitas pastillas ni productos milagrosos. Sólo necesitas mucha disciplina, aprender a soportar el dolor, mejorar tus hábitos alimenticios, constancia, dedicación, buena música en el gimnasio (este es el milagro silencioso y mi recomendación principal a la hora de entrenar) y entender que lo que tienes por cuerpo es una máquina, como una estufa, un televisor, un celular. Y que esa máquina hará lo que sea que tú le ordenes, así que enfocate.